PGOU, la hora de revisar la ciudad
Maiatza 24th, 2012 by admin
Es de agradecer a Bildu que aparte de realizar una oposición dura y desigual en el gobierno municipal, haya dedicado tiempo y esfuerzo en la organización de unas minijornadas formativas. Espero nos sorprendan con un buen resumen valorativo de las conclusiones, igual de didáctico que las hojas de presentación. Me limitaré a marcar algunas.
El objetivo central fue el PGOU, Plan General de Ordenamiento Urbano, a su equivalente “La Ciudad que queremos” o similares. ¿Son lo mismo una cosa y otra? Para mí lo son o deben serlo. Pero algunos reducen el PGOU a un ejercicio de desarrollo urbanístico, postindustrial, en ningún caso postneoliberal, cuyo modelo estelar de la era de la globalización turística es Abando-Ibarra y como modelos más prosáicos las promociones de Miribilla, Amétzola, urbanizaciones carentes de los servicios más elementales.
El objetivo central de Bildu fue el PGOU o “la ciudadania que queremos”
Si preguntamos a cualquiera: ¿Qué le pedirías al nuevo PGOU? Te pone cara de idiota y levanta los hombros. Pregúntale ¿qué ciudad quieres? y te contestará: vivienda asequible a todos, un hábitat social digno con espacios y centros públicos para la convivencia, oportunidad de trabajo, opción a una educación y una sanidad gratis en las cercanías, suficiente transporte público, equipamientos para ocio y cultura también en los barrios, cuidado de los niños y atención a los mayores, zonas verdes, etc. etc. Pero todos estos servicios necesitan una ubicación, un solar. Y justamente, corresponde al PGOU buscar, rescatar, reservar y distribuir racionalmente el suelo para todos estos servicios, no sólo para vivienda. Obvio, ¿verdad?
Sin embargo, ni la administración ni la institución Bilbao Ría 2000 que dirige la urbanización de Bilbao los últimos 20 años, se rigen por ese criterio. Al contrario, la vivienda, por sus plusvalías, ha sido y sigue siendo el punto de tracción de la urbanística moderna. Así ocurre que las Consejerías de Educación o de Sanidad puedan escudarse siempre en la falta de solar para el nuevo centro escolar, para el tan necesario centro profesional, para el igualatorio, etc. Por idéntica razón, ni el propio Ayuntamiento dota a los barrios de espacios libres, centros cívicos, centros de jubilados, de cultura y ocio, de jóvenes, etc. como debiera. Más bien, se anticipan, antes que nada, a blindar todo el suelo disponible, recalificándolo como residencial urbano, exclusivamente para vivienda. Esta recalificación sistemática que secuestra masas de pabellones industriales, extorsiona por la base los objetivos de un PGOU justo.
Me preocupa sobremanera que la revisión del PGOU con su parafernalia y sus fases de prediagnóstico, diagnóstico, alegaciones, etc. a todo lo largo de 2012 a 2014, transcurra sin conseguir que los bilbaínos se enteren de qué va lo que por ley debiera someterse a la participación ciudadana. Ni la administración ni los medios pondrán mucho interés en su divulgación y menos en su debate. Somos las asociaciones vecinales y demás organizaciones sociales, las que tenemos que poner un plus de esfuerzo en esta campaña. Meter mano al PGOU es de nuestra máxima responsabilidad. No podemos dejar que los partidos mandatarios nos impongan la ciudad que ellos quieren, mientras entretienen a las asociaciones en el juego de los Auzokide Plana, para disputarse entre barrios unos bancos, unos puntos de luz o unas baldosas rojas en las aceras rebajadas.
La participación ciudadana debería inferir en los presupuestos. Las dos sillas con que contamos en el Consejo Asesor de Planeamiento no sirven de mucho
Otro tema reiterativo en las sesiones ha sido la participación ciudadana, realzando que debiera inferir incluso en los presupuestos. Las dos sillas con que contamos en el Consejo Asesor de Planeamiento Municipal, sirven de poco más que para ver los toros desde la barrera. Y los Consejos de Distrito creados como la estructura básica de dicha participación hace 35 años, siguen siendo el instrumento no democrático, cerrado y autoritario de siempre, nada operativo incluso en los temas menores, tal como reconoce la propia Federación de AA.VV., pese a haberse empeñado activamente en su campaña.
Más que una vía de descentralización democrática son un muro y una trampa, concebidos para encajonar al movimiento ciudadano en la vía estrecha y hacerle perder la perspectiva de los grandes retos de la ciudad. Para ello se les ha dotado de un hábil instrumento, los Auzokide Plana, que consisten en que los barrios de cada distrito se peleen por el magro presupuesto anual de 1,5 € mill. hasta 2015, en los pequeños detalles de su hábitat urbanístico. En las jornadas no saltó a la palestra esta figura, pero en otros foros tiende a acaparar el discurso.
Si la participación se reduce a los Consejos de Distrito y éstos se reducen a Auzokide Plana, reducimos lastimosamente la actividad del movimiento vecinal al puzzle de un reparto desigual y arbitrario de míseros presupuestos. Iralabarri comprueba que obras menores aprobadas y priorizadas desde 2005, como las del acceso para discapacitados de 12 portales, no figuren en los próximos proyectos hasta 2015. Si la Coordinadora de San Francisco se queja (y con razón) de abandono institucional en sus planes de recuperación, qué dirán otros barrios en franco deterioro. Pese a sus promesas preelectorales, ningún partido de la oposición ha elevado una moción de cambio profundo del sistema participativo.
Estamos aviados si limitamos la actividad de contestación vecinal al sistema de los Consejos y los Auzokide Plana actuales. Las asociaciones vecinales no pueden perder de vista la perspectiva y fines del PGOU, debiendo abordarlos de forma coordinada. Es donde se juega el futuro de la ciudad. Que podamos incidir o no, no depende de nosotros, pero propugnemos una participación ciudadana que merezca tal nombre, sin servir de maruja al Ayuntamiento.